Investigadora Postdoctoral en la unidad COgNiTive Architecture for Collaborative Technologies del Instituto Italiano de Tecnología
Participa en:
Premio Internacional "Las Tecnovisionarias" 2026Matilde Antonj es investigadora postdoctoral en la unidad COgNiTive Architecture for Collaborative Technologies del Instituto Italiano de Tecnología, donde participa en el proyecto MERLIN, financiado por el European Research Council como Proof of Concept de alto impacto social, y coordinado por la investigadora principal Alessandra Sciutti. El proyecto MERLIN se centra en la creación de una tecnología de ayuda para personas con dislexia: con el objetivo de desarrollar un método para la evaluación cuantitativa del esfuerzo cognitivo y la fluidez durante la lectura, el proyecto podrá proporcionar un indicador útil para apoyar a clínicos y docentes en la realización de intervenciones personalizadas, reduciendo el esfuerzo de los/las niños/as en la lectura y favoreciendo el uso de la palabra.
Desde la elección de su carrera universitaria en Bioingeniería, Antonj siempre ha estado fascinada por el desarrollo y uso de nuevas tecnologías en apoyo al ser humano, con el objetivo final de mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente en caso de discapacidad. Siguiendo su pasión, en 2019 obtuvo la Licenciatura en Ingeniería Biomédica y en 2021 la Maestría en Bioingeniería en la Universidad de Génova, ambas con calificación máxima y honores. Seleccionada entre los mejores estudiantes de Génova, Antonj enriqueció su perfil profesional con competencias técnicas y comunicativas durante su formación en el Instituto Superior de la Universidad de Génova, recibiendo un Máster de II Nivel en Gestión del Cambio. En 2025, su pasión por la investigación científica la llevó a obtener el doctorado en Bioingeniería y Robótica en la Universidad de Génova, en colaboración con el Instituto Italiano de Tecnología, estudiando las estrategias perceptivas y motoras del ser humano en interacción con un robot humanoide. Este proyecto le permitió apasionarse por el estudio del comportamiento humano, con el objetivo futuro de utilizar algoritmos bioinspirados como lenguaje necesario para hacer que las tecnologías robóticas sean cada vez más colaborativas. Impulsada por su deseo de crear un fuerte impacto social con su investigación, logró pasar un período en el extranjero en Boston, en la Harvard Medical School, para desarrollar nuevas metodologías de rehabilitación motora a través de la interacción hombre-robot.